Mariusz Szczgiel nació en Polonia y ha escrito, recientemente traducido al castellano, un libro delicioso sobre Checoslovaquia. A veces, no siempre, al extranjero le cuesta menos que al nativo dar detalles sobre una nación, cosa que produce retratos de matices muy interesantes, como es el caso de este Gottland.
Szczgiel posee ironía, pero no la descarnada de un Chesterton, sino humildemente inteligente como la de Tati, que se paseaba con su sombrerito, fumando en pipa, por nuestra civilización con un encantador sentido crítico. Quien lea su libro, el del polaco, encontrará no tan solo un retablo de aquél país que fue Checoslovaquia, sino tantas pruebas de la experiencia humana y sus consecuencias incalculables. En el capítulo 'El favorito' nos cuenta el triste fin del escritor y guionista Jan Procházka, víctima de una calculada operación política para destruirle, en el ambiente de la Primavera de Praga y posterior invasión soviética del país. Caído en desgracia, fallecido en 1971, su esposa e hija se dedicaron a recorrer numerosos cementerios en busca de una tumba, que les era negada sistemáticamente al saber el nombre del difunto. Nos cuenta Szszgiel que, a medianoche y tras todo un día de periplo, en el camposanto de Motol, "pequeño y agradable", el director y sepulturero cede su tumba (la que tenía destinada) a los restos del guionista, bajo un árbol, "rodeado de personas bien decorosas".
Quien haya leído al bardo Ismail Kadaré tendrá sobradas noticias de los muertos silenciosos (espíritus) que cualquier régimen despótico produce; muertos de los que nada se sabe, tampoco si ciertamente viven en algún lugar desconocido; de los que toda prueba de vida, con el sello de "secreto", se guarda en un archivador de algún ministerio fantasma. Uno de tales muertos buscó durante años, en archivos y descampados, arropado por la literatura, el escritor Bashkim Shehu, hijo superviviente de un primer ministro albanés que se suicidó, según notificó la prensa, por haber traicionado al Estado: Confesión junto a una tumba vacía.
Mariusz Szczgiel, Gottland. Traducción de María Dolores Pérez. Barcelona, Acantilado, 2011.
Bashkim Shehu. Confesión junto a una tumba vacía. Traducción de Ramón Sánchez-Lizarralde. Barcelona, Ed. Península, 1998.
miércoles, 28 de marzo de 2012
martes, 28 de febrero de 2012
La muerte, según Ligne
Charles-Joseph Ligne, Príncipe de Ligne, vivió entre 1735 y 1814. Militar de profesión, fue también una de las más importantes figuras literarias del siglo XVIII y, hoy en día, sigue teniendo numerosos seguidores, que encuentran en sus páginas el testimonio de un ser, ante todo, encantador e inteligente. Proclive a desnudar algunos aspectos eternos de la existencia, como la muerte, su estilo trata con maestría muchas cuestiones peliagudas, armado de frescura, libertad y, si se quiere, falta de complejos. El sentido del humor de Ligne es por tanto su mejor brújula, la que le conduce por los caminos de la literatura (de la vida) como un verdadero amante del mundo que le tocó vivir. Su última aparición pública en el Congreso de Viena (1814), como una exquisita reliquia, fue el brillante broche a una existencia riquísima en experiencias, fecunda en literatura.
LA MUERTE
Unas breves consideraciones del Príncipe sobre la muerte, que "conviene a todo el mundo":
A las conciencias ejemplares, que están seguras de hallar su recompensa en el otro mundo.
A las malas conciencias, que no creen en este mundo.
A los insensibles, que no pierden una vida de cuyo valor no han llegado a percatarse.
A los sensatos, hastiados de ver tanto loco.
A los virtuosos, cansados de ver tanta mala gente.
A la gente con buen gusto, harta de tratar con quienes no lo tienen.
A los que están de vuelta de los placeres, que han saboreado la ingratitud y que conocen demasiado bien a la especie humana como para apreciarla, a excepción de unas pocas criaturas privilegiadas.
[Fragmentos de "La muerte", en Charles-Joseph Ligne, Amabile, Valencia, Pre-textos, 2004]
LA MUERTE
Unas breves consideraciones del Príncipe sobre la muerte, que "conviene a todo el mundo":
A las conciencias ejemplares, que están seguras de hallar su recompensa en el otro mundo.
A las malas conciencias, que no creen en este mundo.
A los insensibles, que no pierden una vida de cuyo valor no han llegado a percatarse.
A los sensatos, hastiados de ver tanto loco.
A los virtuosos, cansados de ver tanta mala gente.
A la gente con buen gusto, harta de tratar con quienes no lo tienen.
A los que están de vuelta de los placeres, que han saboreado la ingratitud y que conocen demasiado bien a la especie humana como para apreciarla, a excepción de unas pocas criaturas privilegiadas.
[Fragmentos de "La muerte", en Charles-Joseph Ligne, Amabile, Valencia, Pre-textos, 2004]
domingo, 23 de enero de 2011
¿Qué pasaría si..?
Retomamos la redacción de este blog con este inicio de ciclo. De igual forma, comenzamos, con ésta, una serie de entradas sobre México y su culto a los muertos.
Como se podrá ir observando en las semanas venideras, todos estos materiales van a ser fundamentalmente de tipo visual.
La primera de esta serie se encabeza con una pregunta tan habitual como irresoluble.
¿Qué pasaría si, en lugar de querer apartar la muerte y todo lo que ella implica, festejáramos la memoria de nuestros muertos con alegría? ¿Qué ocurriría si otorgáramos a la muerte el lugar central que, sin duda, ocupa en nuestras vidas? ¿Cómo sería una sociedad así?
Por lo pronto, valgan estas imágenes para mostrar algo impensable en nuestras ciudades. Una campaña de publicidad exterior (OPIS y Quioscos) de una empresa funeraria.
Vaya desde aquí nuestra más sincera enhorabuena a J. García López Funerarias por una ejecución artística envidiable y una idea tan propia como acertada.
¡Que todos nuestros muertos sean leyenda!
sábado, 25 de septiembre de 2010
Otra idea ateniense
Recibo, por parte de una amiga, respecto de nuestro último comentario "Una idea ateniense", los calificativos de "pesimista" y "lóbrego". Como suele suceder en estos casos en que a uno le tienden una trampa, una trampa demasiado inocente, todo hay que decirlo, caigo en ella y contesto con vaguedades a lo que considero, digamos, más una provocación que un juicio mesurado. Mecidas unas horas, adormecidos los calores de estas consideraciones, se me ocurre que cualquier buen texto debe ser "pesimista" (¿alguien recuerda haber leído un buen texto "optimista", aparte de algún cartel publicitario o el horóscopo del periódico?). Además, está la consideración de que quien haya visitado Atenas hoy en día y no se vea embargado por el pesimismo es que ha perdido toda sensibilidad (o quizá nunca la tuvo, lo que le exculparía por completo). Pero suponemos, y quizá suponemos demasiado, que todo el mundo tiene alguna noción (no diré ya debida admiración) sobre la Grecia clásica, cuna de nuestra civilización, por lo que la mezquindad de los tiempos presentes no deja mucho espacio para el optimismo. (Naturalmente, quien me conoce sabe que, hecha la pesimista comprobación ateniense de la ruina cultural a la que nos ha conducido la sociedad de masas, nada me impidió recorrer ciertos senderos de la contemporaneidad relacionados con el sentido de la belle vie) Recuerdo, hace unos cinco años, que en una preciosa taberna de Corfú decorada con fotos antiguas de la vida social de aquella maravillosa isla, el tabernero, tras citar un pedacito de "La vida es sueño", no pudo resistir pronunciar un comentario subido de tono sobre un país en que, decía, sus habitantes pensaban ya sólo en comer. ¿Les suena?
martes, 21 de septiembre de 2010
Una idea ateniense
En un reciente viaje a Grecia por sus Cícladas islas, tuve ocasión obligada de detenerme, aún dos días, en Atenas. Allí, la Acrópolis sigue, majestuosamente, presidiendo una urbe que nada tiene que ver con su antiguo clasicismo y su belleza. Como un rey destronado, desde la atalaya de su magna figura, el Partenón parece mirar, de soslayo y, quizá, desconfiadamente, cómo la vida de sus viejos súbditos sigue, ajena a la mejor época nunca vivida por la helenidad. En el siglo XIX, cumpliendo un Grand Tour muy particular, Lord Byron tuvo ocasión de plasmar estos sentimientos de viajero, como reflejan algunas de sus cartas. Si tuviéramos que poner un ejemplo incontestable de la orgullosa decadencia que nuestra civilización ha labrado desde aquellos tiempos eternamente sabios y prolíficos, Atenas lo sería. Por lo que a mi respecta, y en todo caso, ya cumplí con el necesario gesto de hacerse retratar en la Cecropia. Lástima que el tiempo no acompañara como es debido y no pudiera por tanto completarse dicho retrato con una magnífica tormenta en el cielo.
lunes, 21 de junio de 2010
Los restos del genio del Barroco
Coincidiendo con una estancia de diez días en la península itálica, tierra que viera nacer al genio Michelangelo Merisi, Il Caravaggio, saltó hace unos días la noticia del hallazgo y atribución de sus restos mortales. Restos de enigmática localización, fallecimiento del que, durante siglos, han elucubrado los italianos y los cronistas del arte, añadiendo, si cabe, luces y sombras a la significación del gran genio barroco de los claroscuros, maestro de maestros, esplendor del arte de la pintura universal.
Como decía, pues, en días en que tuve ocasión de recorrer los rojos bajos de la Galleria degli Uffizi, coronados por la atribuida Medusa del genio de la luz (un archiconocido icónico escudo) y salpicadas sus paredes por su colosal influencia en la pintura de la época, con los magníficos Van Honthorst, Spadarino, Gentileschi (para mí, especialmente magnífica)… surgió en prensa la enésima noticia sobre el misterio de la muerte del maestro, acaecida, según último anuncio basado en pruebas de ADN, el 18 de julio de 1610 en Porto Ercole, en la Toscana.
Y, a partir de ese anuncio, la batalla política por los presuntos restos del pintor maldito: a batirse comienza la Lega Nord, que defiende un enterramiento en Milán, ya que Caravaggio fue bautizado en la milanesa iglesia de Santo Stefano in Brolo (1571), y, en misma trinchera, la alcaldesa de la ciudad: “siendo el más célebre pintor lombardo y habiendo nacido en Milán, justo sea que aquí repose”; respuesta contraria del director del comité que ha llevado a cabo la investigación sobre los restos: “por tradición, el lugar de la sepultura es aquel de la muerte”. La batalla continuará, sin duda.
De vuelta a España, leo que El País se hace también eco de la noticia y que la interpreta, digamos, un poco maliciosamente, pero simpáticamente perfumada del costumbrismo a la italiana que, desde Totó, permanece en el imaginario español sobre la patria de Dante: Intereses turísticos y mediáticos habrían propiciado un nuevo (no el último, por supuesto) capítulo del culebrón sobre cómo y dónde murió el genio del Amor victorioso. Y, en medio de la tensión política y periodística, una figura, cómo no, británica (el crítico Andrew Graham-Dixon) surge de las sombras con un nuevo ensayo para decir que Caravaggio, un hombre violento, habría recibido la puñalada en la cara -que días después provocará su muerte- en la taberna del Cerriglio, en Nápoles, frecuentada por homosexuales. El culebrón, como la obra inmensa del genio, continuará.
Caravaggio, Giuditta e Oloferne (1599), Galería Nacional de Arte Antigua, Roma.
lunes, 7 de junio de 2010
L'art de la memòria. Exposición de urnas funerarias artísticas (hasta el 23 de junio de 2010)
"El arte de la memoria" es, en primer lugar y ante todo, el eslogan de nuestro proyecto Etternal. The art of Memory. Porque la memoria es un arte. Y el arte, uno de los mejores aliados de la memoria. No en vano, la etimología de 'monumento' así nos lo recuerda y, dicho sea de paso, de una forma mucho más explícita en la lengua germana que en castellano. En segundo lugar, "l'art de la memòria" es el título que hemos escogido para la exposición de urnas funerarias artísticas que hemos organizado en la galería Art Centre, en el número 253 de la calle Provenza de Barcelona, entre el Paseo de Gracia y la Rambla de Cataluña.

Nos sentimos especialmente orgullosos del montaje de esta muestra. Ha sido nuestra puesta de largo. Una bonita presentación en sociedad en la que nos hemos sentido arropados por un montón de público: amigos, familiares, artistas, gente del sector y anónimos visitantes que, tanto en la inauguración del pasado 3 de junio como en la noche de las galerías, del sábado 5, nos han acompañado y compartido con nosotros unos preciosos momentos. Como la actuación, delicada y sublime, de "Madame et moi", una formación musical de dos grandes multi-instrumentistas, Núria y Anna, que hizo las delicias de los presentes en la segunda fecha.

Por nuestra parte, insistir en que, en poco más de un año, hemos encargado, creado y realizado una gran cantidad de objetos ante todo bellos, verdaderas obras de arte de variados estilos y materiales y con la firma de un elenco de artistas de diferentes edades, culturas, tradiciones, trayectorias y carreras personales. Y, de entre todas esas piezas, hemos preparado una selección de las que nosotros consideramos las mejores 17.
La exposición estará abierta hasta el 23 de junio, inclusive. No te la deberías perder.
Palabra de amigo.
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